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LA PREGUNTA MÁS TEMIDA

Desde hace un largo tiempo y a esta parte, a los profesionales de la construcción, nos provoca cierto temor responder a la pregunta del cliente: “¿Y cuanto me va a costar la obra?”.

Si bien la mayoría de los profesionales estamos capacitados para computar y presupuestar una obra de arquitectura, un factor de alta incidencia en el precio final (que no es nuevo), que definitivamente puede dar por tierra con cualquier estimación previa del costo terminado de la obra es el efecto inflacionario.

La incertidumbre que produce el ajuste unilateral de precios sin aviso previo, hace que la tarea de presupuestar materiales y mano de obra con un valor a futuro, se transforme mas que en una ciencia exacta como lo es la matemática, en una ciencia oculta mas parecida a la adivinación del futuro o videncia.

El actual escenario económico desafía al mas pintado en estas lides de la presupuestación, a afilar la punta del lápiz y considerar formulas de matemática financiera de una complejidad superior a las cuentas que estamos acostumbrados a sacar cuando tenemos estabilidad económica.

Es importante aclararle al usuario y cliente que pide presupuestos que dentro de la curricula profesional los arquitectos e ingenieros no tenemos la materia “adivinación del futuro”. Por lo tanto estamos huérfanos de esa disciplina que nos permitiría acertar con valores de obra mas reales en tiempos de terminación de la misma.

Sin embargo, son tantos los factores que inciden en el precio final de una obra que no sería justo cargarle las tintas y echarle la culpa sola y exclusivamente al efecto inflacionario. Se podrían enumerar unas cuantas razones anexas que desvían precios hacia el infinito en una obra, pero mencionaremos solo algunos de ellos: 1. Plazos de Obra. La incidencia en los atrasos de los plazos de obra son un fuerte componente de aumento de valores finales. 2. Forma de contratación. De acuerdo al tipo de contrato es factible que las obras terminen costando mucho mas, por las complicaciones que se generan en los distintos tipos de contratos. 3. Modificaciones al proyecto original. Cotejando  proyecto y obra terminada, en un gran porcentaje de los casos, las modificaciones fueron tantas que indudablemente los precios variarán. 4. Cargas impositivas o ajuste de salarios. Factores exógenos que no podemos controlar ni ponderar a priori, cuando por decreto o resoluciones de estado se ajustan tasas y salarios. 5. Costos administrativos y financieros no previstos.

Deberíamos pensar mas que en un PRE- SUPUESTO en un POST-SUPUESTO, teniendo en cuenta esta serie de variables descriptas y ponderando incidencias porcentuales a futuro.

Algunas sugerencias para lograr mayor certidumbre a la hora de buscar un precio final de obra terminada podrían ser:

  1. Que el proyecto que se presupuesta haya llegado a un máximo desarrollo. No dejar para resolver detalles que parecen menores pero que impactan en un alto grado en los costos finales.
  2. Acopiar materiales para congelar precios. La compra anticipada puede ser un buen ancla para evitar su incidencia posterior.
  3. Firmar contratos de mano de obra para asegurarnos que ese componente directo no afecte de manera significativa los costos totales.
  4. Comunicar al cliente que los precios cotizados tienen un periodo de validez y caducan en un plazo determinado.
  5. Programar la obra en al menos dos escenarios, uno optimista y uno pesimista y detectar el desvío probable en cada caso.
  6. Cotizar y contratar por etapas la obra. Considerar periodos cortos de tiempo de obra o bien por ítems.
  7. Informarle al cliente que lo que esta presupuestado es lo que está proyectado y consensuado entre partes, y que cualquier modificación al proyecto original provocará nuevos costos. Esto evita el tan conocido “YA QUE ESTAMOS…” de parte del cliente, que argumentando que está haciendo un gran esfuerzo para construir, cambia sus pretensiones y agrega metros, que luego difícilmente podrán ser reconocidos por el.

Finalmente, para tratar de poner algo de luz sobre el tema costos de obra, a partir del próximo mes, publicaremos un valor de referencia del metro cuadrado cubierto para nuestro medio local, obtenido de manera técnica, desde la práctica local y con precios de nuestro entorno.

 

Arq. CARLOS A. GRISOLÍA

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